Entre Urnas y Fronteras: El desafío del voto migrante y la deuda democrática en Mendoza
La investigadora Juliana Guso presentó un libro inédito editado por la EDIUNC que expone las barreras y contradicciones del sufragio de los extranjeros en la provincia. En un contexto de avance discursivo contra los colectivos migrantes, el debate resaltó al voto no como un favor, sino como un «derecho que habilita otros derechos».
En un escenario sociopolítico donde la figura del inmigrante vuelve a estar en el centro del debate público y las políticas de hospitalidad sufren un marcado retroceso en Argentina, la investigación académica rigurosa se vuelve una herramienta de resistencia ciudadana.
Así quedó demostrado durante la presentación del libro «Entre urnas y fronteras. Desafíos del voto migrante en Mendoza», escrito por la politóloga e investigadora Juliana Guso y publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Cuyo (EDIUNC).
El encuentro, realizado en la Biblioteca Central Arturo Roig, convocó a autoridades de la Junta Electoral, representantes de municipios, miembros del Poder Judicial y líderes de colectivos migrantes. Más que una presentación académica, el espacio se transformó en un foro de reclamo y reflexión sobre qué tan democrática es realmente nuestra sociedad cuando miles de sus habitantes carecen de voz y voto.
Mendoza: pionera en el papel, restrictiva en la práctica
El corazón del libro de Guso, originado a partir de su tesis de maestría, expone una profunda contradicción institucional en Mendoza.
“Mendoza es un caso fascinante y contradictorio”, explicó la autora. “Fue una provincia pionera desde el siglo XIX habilitando el derecho a voto activo y pasivo para quienes no detentan la nacionalidad argentina. Sin embargo, llegó al siglo XXI con un andamiaje normativo arcaico, restrictivo y muchas veces impracticable”.
La investigación revela cómo la falta de empadronamiento automático y las trabas burocráticas condicionan severamente la participación de los casi 100.000 migrantes que residen en la región de Cuyo. De hecho, en la provincia, los migrantes solo están habilitados para votar en categorías municipales (concejales e intendentes).
Alejandro Jardón, prosecretario de la Junta Electoral de Mendoza y uno de los presentadores de la obra, reconoció el valor de la investigación para el sector público: «Para la formación de un abogado esto es muy importante, porque nosotros tenemos una visión vinculada a la nacionalidad. El libro resignifica el concepto de ciudadanía centrándolo en la residencia y la vecindad. El migrante no es un turista o un extranjero de paso, es una persona que tiene su centro de vida en esta provincia desde hace años y no está debidamente incluida».
Un derecho de derechos
Desde la virtualidad, Ana Paula Penchaszadeh, doctora en Filosofía, investigadora del CONICET y directora de la tesis de Guso, contextualizó la urgencia de esta obra en el actual panorama nacional.
“Estamos experimentando un giro restrictivo de las políticas de hospitalidad, y las personas migrantes cada vez corren más riesgos en nuestro país. ¿Por qué es posible avanzar sobre ellos? Porque los migrantes no logran ser reconocidos como ciudadanos plenos”, sentenció Penchaszadeh. La académica remarcó que el voto político no es un privilegio, sino un “derecho de derechos”: una herramienta indispensable para poder conquistar nuevas garantías y proteger las adquiridas a través de canales institucionales.
Para dimensionar el impacto de las barreras burocráticas, Penchaszadeh recordó el caso de la Ciudad de Buenos Aires: antes de lograr el empadronamiento automático, la población migrante representaba menos del 1% del padrón porteño; hoy, tras la reforma, supera el 16%.
La voz de las colectividades
El cierre del evento abrió el micrófono al público, visibilizando los reclamos históricos de las comunidades migrantes presentes.
Elizabeth, referente del grupo Mujeres Identitarias y Refugiadas con Voz Propia, reclamó igualdad: «Nos sentimos incompletos. Buscamos un empadronamiento automático y permanente como una igualdad para todos, que además está escrito en la Constitución y en la Ley de Migración».
Por su parte, miembros de la comunidad boliviana y referentes históricos de la colectividad chilena sumaron sus experiencias, advirtiendo sobre las barreras del sistema mendocino, el bajo índice de participación y la discriminación que enfrentan. «Aportamos a este país, aportamos con nuestros impuestos y queremos tener los mismos derechos. Los migrantes somos ciudadanos, no somos ciudadanos de segunda clase», enfatizó Yolanda Pozo, referente de la comunidad boliviana.
Como reflexionó Guso al concluir su intervención, «aportar información rigurosa, accesible y situada es una forma concreta de defender la igualdad democrática». «Entre urnas y fronteras» ya no es solo una tesis, sino una herramienta concreta al servicio de quienes buscan construir una Mendoza donde, finalmente, la residencia valga tanto como la nacionalidad.